Quizás nunca lleguen a sus oídos estas palabras, pero sentí la necesidad de escribirlas.
Hoy la princesa de mis días cumple 94 años
94 años llenos de esfuerzo, de amor, de vida. La que siempre me esperaba con algo rico para comer y el yogurt de la panadería de la vuelta, el de cereales. La que siempre tiene un beso y un abrazo para darme. La que duerme junto a mi.
La que me llena las baterías cuando sonríe y me dice “veni, sentate acá conmigo”. La que siempre me alentaba cuando salvaba algún examen diciendome “vos sos como el país nena, primero siempre”. La que no se queja de nada, aún cuando todos esos años pesan y mucho. La que venía con los bolsos llenos de cosas exquisitas que llenaban mis meriendas en la escuela.
La que me llevaba al circo en las vacaciones, y se quedaba hasta la madrugada chusmeando en el balcón en las noches de verano. La que no duerme si sabe que alguno de sus nietos – naturales y postizos – tiene algo importante que hacer mañana.
La que nos quiere sin condiciones.
La que podía escuchar cualquier tipo de guarangada que, pese a su edad y educación, nunca se iba a ofender. La que no pudo ir a la escuela por criar a sus hermanos, pero que de todos modos me leía todas las revistas “Mía” cuando iba a la casa.
La que de tanto cocinar a veces no entendía si lo hecho era un postre o una entrada salada. La más hermosa del mundo.
La que nos une a todos, la que nos llena de paz cuando está bien y nos llena de miedo cuando recae.
La más amada y mimada por estos pagos. LA ABUELA con todas las letras.
Te amo muuuuuuuucho abuela! Feliz cumpleaños!





